Crónicas de una Teacher – Chapter 7: Mi experiencia haciendo clases online

Creo que no hay nadie que se pueda quedar ajeno de lo especial, distinto y desafiante que ha sido este año; no sólo en lo que respecta a las emociones, por el encierro y lo que este conlleva,  sino también como profesionales; ya que la mayoría de nosotros hemos tenido que modificar nuestra forma de trabajar y en mi caso, creo que puedo sacar sólo conclusiones positivas de lo que ha sido esta experiencia, que no cambiaría por nada.

A comienzos de este año, antes de que empezara la cuarentena por el COVID-19, mi socia y yo estábamos a punto de iniciar varios proyectos que habíamos planificado desde 2019 y que nos tenían muy emocionadas y expectantes: talleres en colegios e iniciación de inglés en jardines infantiles a través de juegos y el arte. Veníamos también celebrando el éxito de nuestro proyecto de verano, además de nuestros eventos «Eat & Speak» que habían logrado una gran convocatoria y popularidad para nuestro público más adulto.

Llegó marzo y con él llegó la pandemia a Chile. En menos de una semana, todos nuestros proyectos se cancelaron indefinidamente. Inicialmente caí en una espiral de frustración al ver como nuestro sueños se desmoronaban frente a nuestros ojos y todo el tiempo invertido parecía haberse perdido. Me hice bolita por un par de semanas hasta que decidí que algo teníamos que hacer. ¡No nos podíamos quedar de brazos cruzados!, teníamos que adaptarnos o morir en el intento. Poco a poco fuimos retomando el ritmo, y cambiamos rotundamente nuestra estrategia: nuestro foco debían ser las clases online. Con el tiempo empecé a tener cada vez más alumnos, muchos de ellos continuaron desde  el año pasado y otros nuevos se sumaron, incluyendo muchos niños que se habían entusiasmado con nuestros talleres.

Al principio fue muy difícil llegar a mis estudiantes a través de una pantalla, sobre todo a los nuevos alumnos, a quienes no conocía en «la vida real”. ¿Cómo establecer lazos con alguien a quien nunca he conocido presencialmente? Pero la verdad es que sí se puede: me di cuenta que para generar un ambiente grato para el aprendizaje no se necesita estar frente a frente. Luego de eso, comencé a cuestionarme cómo podría mantener la esencia de nuestra metodología de English Go, que ofrece clases interactivas, personalizadas y lúdicas. ¿Cómo podría desarrollar actividades entretenidas si no contaba con los recursos a los que estaba acostumbrada? Especialmente con los niños, que son nuestros alumnos más exigentes. Fue así que descubrí un mundo infinito de recursos interactivos y lúdicos en Internet que facilitan nuestra tarea como docentes y a la vez enriquecen la experiencia de aprendizaje de nuestros queridos alumnos.

¡Gracias a esta bendita pandemia por obligarme a descubrir nuevas oportunidades y superar mis propias limitaciones!
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