Crónicas de una Teacher – Chapter 3: “La Paciencia es la madre de todas las ciencias”

Si algo me alaban todos mis alumnos es LA PACIENCIA.

Tengo toda la paciencia del mundo para explicar una y otra vez hasta que quede bien claro. Tengo paciencia de santa para escuchar a mis alumnos con atención, darles el tiempo necesario para que piensen y puedan desarrollar sus ideas. Paciencia de sobra cuando necesitamos repasar algún contenido que ya habíamos visto pero que justo se les olvidó. Paciencia para enviar y corregir ejercicios de práctica adicional. Paciencia incluso para investigar algún tema de interés de mi alumno para darle un toque más personalizado al material.

Pero debo confesar que mi paciencia no es infinita. Si hay algo que me colma la paciencia es ESPERAR…

Y aunque no me gustaría hacer un desahogo, tengo que decirlo NO ME GUSTA CUANDO ME DEJAN PLANTADA.

Preparo mis clases con tanto cariño y dedicación, confirmo y re-confirmo el horario de las clases, me organizo para evitar que haya problemas técnicos (ahora último tan frecuentes debido al exceso de usuarios conectados al Internet), y planifico actividades extra en caso de q terminemos un poco antes del horario. Entonces me siento a esperarlos ansiosamente…y espero, y espero, pero mi alumno no aparece. Entonces sí…SE ME ACABA LA PACIENCIA. 

Esta semana vengo a resaltar este tema porque creo que entre todo el ajetreo diario de reuniones, emails y videoconferencias hemos dejado de lado el respeto por el tiempo de los demás. ¿Cuánto cuesta avisar, aunque sea encima de la hora? Bastaría con un “Sorry Teacher, no me esperes, no podré tener la clase hoy”.

Si bien pareciera que la hiperconectividad nos hace más accesibles y disponibles, ponernos en los zapatos del otro y respetarnos sigue siendo una norma esencial para mantener la buena convivencia.

No me malentiendan, los sigo queriendo alumnitos míos, pero por favor…no les cuesta nada avisar!!

Con amor,

Su Teacher de la paciencia (casi) eterna.

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